El Aprendizaje y el Guardián
Ozorys no se limita a registrar: observa, aprende y vela, siempre en tu dispositivo, nunca en otro lugar. Dos inteligencias discretas te hacen ganar tiempo y te protegen de los errores.
El Aprendizaje, tu memoria de hábitos
A fuerza de registros, Ozorys retiene tus hábitos: para un mismo beneficiario, memoriza la categoría que usas y el importe medio. La vez siguiente, el formulario se rellena solo: bastan unos segundos donde antes había que teclearlo todo.
Es el ingrediente secreto del registro en dos gestos: cuanto más usas Ozorys, más rápido se vuelve, sin aprender jamás nada fuera de tu cofre cifrado.
Siempre mantienes el control
El aprendizaje nunca te desposee. Cada hábito memorizado queda visible, modificable con un trazo de lápiz, o borrable. Y tú eliges su temperamento:
- El modo «preguntar»: Ozorys te consulta antes de memorizar un nuevo hábito.
- El modo «silencioso»: aprende con discreción, sin interrumpirte.
- En todo momento, un simple lápiz corrige o elimina lo aprendido.
¿Una categoría que cambia? Corrige el hábito de un gesto: Ozorys aprende tu corrección y se alinea a partir de entonces.
El Guardián, el ojo sobre tus cuentas
El Guardián vela en silencio sobre tu registro. Detecta anomalías y, sobre todo, suscripciones duplicadas: esos servicios que a veces se pagan dos veces sin saberlo. Un clic en su alerta abre directamente las transacciones implicadas, para que juzgues y decidas.
No es un espía: no juzga tus gastos, ilumina las incoherencias. Todo su trabajo se hace localmente, sobre tus datos ya descifrados en memoria.
Quiz del módulo
Pon a prueba lo aprendido
Caza un duplicado
Abre el Guardián y recorre sus alertas. Busca una suscripción que podrías estar pagando dos veces, o un gasto inusual. Revisa el tuyo: no es raro encontrar allí unos euros que recuperar cada mes.